Historia de Mindo Parte 1: Turismo

Efrain Toapanta es el co-creador de Casa Divina Lodge y SabinaTour Operadora, y tiene más de 25 años de experiencia guiando tours naturalistas y de observación de aves. Nació en Mindo - un pequeño pueblo en el bosque nublado de Ecuado con una impresionante diversidad de aves, orquídeas, anfibios y abundantes fuentes de agua dulce -, y ha sido testigo y protagonista de los grandes cambios que este pequeño pueblo ha experimentado en los últimos 50 años.

 

Además de ser uno de los guías de aves más respetados de la zona, en un esfuerzo por registrar su valioso conocimiento sobre la historia de Mindo, presentamos un post en dos partes que se enfocará en el crecimiento del turismo y la observación de aves en Mindo.

¡Así que para quienes saber más sobre este colorido pueblo, a través de la vida de Efrain pueden conocerlo mejor! 

Efrain: Mis padres son de Tumbaco (ubicado en las afueras de Quito) y se mudaron a Mindo en 1957, donde trabajaron un buen rato en una de las haciendas de esta zona que ahora se llama La Yaguira. En 1966 compraron un terreno donde construyeron su propia finca y ahí nací yo en 1970. Éramos auto-sustentables: teníamos un poco de ganado (chanchos, gallinas, vacas), mi papá cortaba madera para vender y mi mamá se dedicaba a la huerta. A ella le encantaba llevarnos a trabajar en la huerta después de clases.

Junto a mis padres aprendí muchas cosas fundamentales que durante la niñez no disfrutaba tanto, pero ahora entiendo su importancia. Nosotros crecimos sin electricidad y los productos que comprábamos eran muy pocos: arroz, sal y panela, porque todo lo demás venía de la finca. La carne la teníamos en casa y, como no había energía para la refrigeradora, secábamos y ahumábamos. Era riquísimo porque el que tenía hambre solo iba y se cortaba un pedazo de carne ahumada.

E: Cuando yo era adolescente, en Mindo no había muchas actividades excepto estar en las fincas y jugar fútbol. Con mis amigos caminábamos por el parque y compartíamos con la gente, pero éramos muy poquitos y aislados del resto del país. Viajar a Quito en bus demoraba unas siete horas.

Recuerdo que la primera vez que vino un grupo de extranjeros yo tendría unos 16 años. Vinieron de Canadá a hacer un voluntariado por unos dos meses y para mí fue muy bueno porque comencé a tomar clases de inglés con ellos. A mí me fascinó escuchar hablar otros idiomas y en esa época me sentí muy motivado a aprender inglés y viajar a conocer otros países.

P: ¿Cómo te involucraste en el turismo?

E: Mi amigo Hugolino Oñate, que ahora es mi cuñado, me comentó un día que estaba trabajando con la organización Amigos de la Naturaleza y me invitó a participar. Estuve en unos talleres sobre conservación y así comencé a entender la importancia de nuestro bosque. En ese entonces, Mindo se dedicaba más que nada a la cacería y tala de árboles como canelo y cedro para la venta. En estos talleres nos motivaban a diversificar la economía de Mindo introduciendo el turismo como una alternativa sostenible, pero era muy difícil pensar en esa posibilidad. Sin embargo, en 1988 se hizo la declaratoria del bosque protegido Mindo – Nambillo con 19.200 ha. y eso nos dio esperanzas.

En 1991 con mis amigos Hugolino Oñate, Milton Narváez, Segundo Román, Luis Mora y Amparo Pillajo, pensamos en crear una organización más orientada al turismo en Mindo y así nació Pacaso y Pacaso. Ese mismo año se hizo en Ecuador un curso para formar a nuevos guías de turismo y nosotros participamos. Eso nos permitió conocer lo que ya se estaba haciendo en el país, como Otavalo, el PN Cotopaxi y otras reservas y volcanes que estaban en proceso de desarrollo turístico, así como el modelo de turismo europeo. Fue muy interesante ya que esto nos amplió el panorama de lo que se podía hacer en Mindo. Recuerdo que en esa época no había hoteles en Mindo y nosotros adecuamos un campamento provisional e invitamos a todos los compañeros del curso. Fuimos a la cascada Nambillo, hicimos tubing, los llevamos a comer rico y a ellos les encantó y nos animaron a seguir adelante.

P: ¿Y qué pasó después?

E: Para nosotros fue toda una odisea. Por ejemplo el tubing: al principio lo hacíamos con tubos pequeños, entonces cada persona y cada guía se deslizaban por el río en su propio tubo. Se caían, se golpeaban y no funcionaba, así que buscamos opciones como comprar unos tubos más grandes y hasta un bote de rafting carísimo que se nos dañó al poco tiempo. Un compañero tuvo la idea de unir los tubos como una barca y así finalmente funcionó: estabilidad, grupos más grandes y más seguridad. 

Los primeros meses fueron difíciles. Las pocas personas que venían querían ir a la cascada o hacer tubing y como estábamos comenzando, no sabíamos cómo cobrar por estos servicios así que solo pedíamos colaboración a voluntad. Muchas veces no nos daban nada y otras si nos daban. Después de unos siete meses de operar, nos sentíamos más seguros, así que decidimos ponerle un costo a los servicios para poder llegar a vivir de ellos.

También le pedimos a la Junta Parroquial un espacio para construir el Centro de Información Turística. Lo hicimos nosotros mismo con material de la zona porque era lo único que había y la verdad se veía muy amigable. En esa época no había casi carros en Mindo, así que para hacer tubing o ir a la cascada teníamos que hacerlo todo caminando. En ese entonces solo había dos tiendas en Mindo, pero a medida que crecía la demanda de caminatas y tubing la gente comenzó a ver el potencial del turismo y a crear sus propios negocios. Esto generó un cambio importante en el punto de vista de la gente, porque antes los dueños de las fincas eran los que lideraban la comunidad porque la supervivencia del pueblo venía de ellos.

P: ¿Cómo fue creciendo el turismo de aves?

E: Uno de los sucesos más importantes fue en 1994 cuando se realizó el primer conteo navideño de aves en Ecuador. Allí Mindo comenzó a perfilarse como un destino de aviturismo. Seguimos haciéndolo cada año y cada vez se sumaban más compañeros, llegaba más turismo internacional y nos visitaban muchas agencias de viajes que hacían tours de aves. Así entendimos que debíamos inclinarnos hacia esta actividad por lo que debíamos desarrollar nuevas habilidades, aunque no era fácil. En ese entonces no había una guía de aves del Ecuador (el primer libro se publicó en 2001), así que yo trabajaba con el libro de aves de Colombia que era el más parecido.

En 1997 Mindo recibió el reconocimiento IBA (Important Bird Area) de la organización Bird Life y esto contribuyó a que se hiciera más conocido entre los pajareros. Unos años después, en 1999, tuve la suerte de acompañar a Kazuya Naoki, un biólogo japonés que vino a Mindo para hacer una investigación sobre tangaras para National Geographic. Se hospedó en unas cabañas que teníamos con mi cuñado en el ahora reconocido Jardín Orquídeas, y yo fui su asistente durante la investigación. Lo acompañé en la recolección de especies, así que colectábamos tres individuos de cada especie para hacer el estudio genético y de comportamiento, y también recolectábamos las plantas que estas especies visitaban. Durante esta experiencia creció mi interés por las aves ya que entendí mucho mejor su comportamiento, anidación y otras cosas que antes no conocía.

Pacaso y Pacaso seguía trabajando por el turismo y en 1999 hubo un suceso que, aunque fue muy duro, nos permitió ser más conocidos a nivel internacional. Ese año conocí a Molly cuando ella me contactó para hacer su investigación de tesis en nuestra Fundación. Ella decidió pasar unos meses en Mindo y en ese tiempo nos enamoramos y se quedó del todo. Nuestros sueños de crear una empresa de turismo sostenible se hizo realidad unos años después con Casa Divina Lodge.

Unos meses antes de terminar el siglo, se hizo público el plan del OCP (Oleoducto de Crudos Pesados) de pasar su nueva tubería bajo en Bosque Protector Mindo – Nambillo, sin que se hayan realizado estudios ambientales previos ni se midieran los posibles riesgos para las especies del área. Nuestra Fundación y otras organizaciones locales nos manifestamos en contra de este proyecto e hicimos todo lo posible por impedirlo. Molly nos ayudó a conseguir financiamiento internacional para comprar 800 ha de bosque nublado para conservación y así evitar el paso del OCP en propiedad privada, nos visitaron grupos de ONGs ambientalistas de diversos países  incluyendo a Julia Butterfly, y la mayoría del pueblo estaba unido por la conservación. Pero la situación ya se estaba volviendo muy conocida y una noche en la que teníamos a 24 personas de nuestra Fundación en la reserva, vino la policía y los arrestaron para advertirnos que se debía terminar la protesta. Pusieron el tema como Prioridad Nacional y no pudimos detener el paso de la OCP por esta tierra.

Esto sumado a que a finales del mismo año fue la erupción del Pichincha y Mindo apareció en los medios nacionales como uno de los lugares afectados por la ceniza, nos puso en el mapa del país y de los sectores ambientalistas internacionales, así que a partir del nuevo milenio comenzamos a recibir muchas visitas y la inversión turística se multiplicó notablemente.

P: Es decir que en 30 años el destino de Mindo dio un vuelco…

E: Totalmente. Todos estos cambios han sido buenos, pero también tienen su lado negativo. Antes había más comunidad y la gente estaba unida. Ahora estamos más dispersos, pero sigue el mismo espíritu de amor y respeto a la naturaleza. Siempre hemos combinado la conservación con el turismo, ya que nuestro enfoque es el de inculcar el cuidado de los bosques a todos quienes vienen. Además, el turismo también ha atraído a gente de diferentes partes del país y del mundo que vienen con nuevas ideas y dinamizan la economía y apoyan a que el destino crezca y se conozca.

P: ¿Cómo ves a Mindo en el futuro?

E: Uno de mis sueños es ver a Mindo como un destino elegante y consiente del respeto a la naturaleza y la sociedad civil. Veo a Ecuador como un destino mucho más importante en América del Sur, en el que aprovechamos todo nuestro potencial que es grandísimo gracias a tanta diversidad en tan pequeño territorio. Los turistas que vienen se quedan sorprendidos de nuestro país, así que uno de nuestros retos es cómo lograr que ellos se vuelvan clientes y sigan visitando el país y apoyando nuestro crecimiento económico.

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