Sostenibilidad y Alimentación: ¿Cómo se Relacionan?

Según la RAE, en ecología y economía la sostenibilidad es algo “…que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Para aplicar este concepto al turismo, se deben analizar todos los aspectos de la operación de la empresa y buscar la mejor manera de realizarlos de manera sostenible sin sacrificar calidad, funcionalidad, ganancias o la satisfacción del cliente.

 

La alimentación es un factor clave de la sostenibilidad; aunque, lamentablemente, es a menudo desestimado por muchas empresas o “enmascarado” para fines publicitarios. Sin importar el área de trabajo (hospedaje, operador turístico, agencia de viajes), una empresa del sector que practique y promueva el turismo sostenible, debe tener políticas claras de responsabilidad ambiental y social para el desarrollo de actividades que incluyan alimentos.

 

Comercio Justo

Este término se remonta a inicios de los años 60’s, cuando ya se evidenciaban las injusticias de la sociedad de consumo que ha derivado del sistema capitalista. En la actualidad, el avance desmedido de la globalización –que permite que podamos adquirir productos de todo el mundo a precios irrisorios, mientras la acumulación de riquezas se sigue acumulando en las manos de las multinacionales y la mano de obra gana cada vez menos– hace que el comercio justo sea más necesario que nunca.

Esta práctica consiste en un intercambio justo, en el que ambas partes ganan al reconocer la importancia de la otra para la sostenibilidad y progreso de una sociedad respetuosa, social y ambientalmente responsable. Por ejemplo, al comprar la mayoría de nuestros alimentos en los grandes supermercados, en los que los más importante es atraer a clientes con precios atractivos, seguramente estaremos apoyando un intercambio en el que la mano de obra estará ganando mucho menos de lo que pagamos por el producto y la materia prima podrá no se la más saludable.

Por otro lado, si adquirimos nuestros productos en tiendas de comercio justo (como Camari, Wayruro, Salinerito, etc.) o directamente a los productores, estamos pagando un precio justo que apoya a empresas que pagan salarios dignos, usan materia prima limpia y de calidad, y mantienen las tradiciones alimenticias de nuestros pueblos.

 

Alimentos Orgánicos y Libres de Transgénicos

Otra práctica fundamental para fomentar la sostenibilidad en la alimentación, es la de preferir alimentos o productos orgánicos, que provengan de agricultura limpia y sean libres de transgénicos. Los alimentos cultivados orgánicamente, son aquellos en los que no se han utilizado químicos o sustancias nocivas para la salud. Los alimentos libres de transgénicos, son aquellos cultivados con semillas naturales, que no han sido genéticamente modificadas.

La importancia de esta práctica radica tanto en nuestra salud, como en la preservación de la agricultura tradicional y la vida en el campo. Por ejemplo, si compramos un tomate orgánico libre de transgénicos, podemos utilizar sus semillas para sembrar una planta de tomates y llegar incluso a ser auto-sostenibles en cuanto a tomates; pero si compramos un tomate transgénico (o de semillas genéticamente modificadas), nunca podremos sembrar una planta de tomates ya que sus semillas son estériles, precisamente para que tengamos que volver a comprar tomates.

Comprar y consumir alimentos transgénicos, solo porque son más baratos y estéticamente perfectos, implica apoyar el hecho de que las semillas (y a largo plazo, la alimentación en el mundo) estén bajo el control de unos pocos, ya que nadie puede reproducir alimentos a partir de los productos que compran o siembras. La vida en el campo se acaba ya que los campesinos deben comprar sus semillas a las transnacionales en cada cultivo, y el derecho humano a la alimentación queda reducido a un negocio por el cual tendremos que depender de otros toda la vida.

Por otro lado, comprar y consumir productos orgánicos, libres de transgénicos, implica apoyar la agricultura tradicional que ha alimentado a la humanidad por milenios, gracias a que es sostenible en sí misma por el ciclo infinito de las semillas. Asimismo, el consumo de alimentos orgánicos –que por cierto están lejos de lucir perfectos– implica el rechazo a los agroquímicos que se ha comprobado tienen efectos en ocasiones irremediables para la salud de quienes los consumen y de quienes los trabajan.

 

Productos Locales

Otra forma de apoyar la sostenibilidad en la alimentación, es optando por productos locales. Esta es una forma de comercio justo y responsabilidad ambiental, ya que además de obviar al intermediario y pagar un precio justo directamente al productor, estamos obviando también el costo medioambiental de transporte del producto. Eso sumado a que puedes conocer directamente a quienes cultivan y/o elaborar tus alimentos e, incluso, visitar el espacio de producción. Esta práctica también contribuye al desarrollo comunitario, que es uno de los pilares de la responsabilidad social empresarial.      

 

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